← Volver a notas

Estudian rocas, pero también asteroides, suelos de Marte y minas de oro: qué es realmente la geología

Cuando les preguntan qué estudian, tienen el speech listo porque siempre hace falta explicarlo. Albana Zotoli y Mateo Such, estudiantes de la UNT que clasificaron al mundial de geociencias en Houston, lo contaron en No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026.

20 vistas

La imagen que la mayoría tiene de un geólogo es la de alguien que se mete en un laboratorio a estudiar rocas y hace cosas aburridas que no sirven para nada. Albana Zottoli y Mateo Such, estudiantes de geología de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNT, tienen el speech listo para cuando alguien les pregunta qué estudian, porque siempre hace falta explicarlo. Lo contaron en el programa No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026.

La geología es, en palabras de Albana, "tan amplia que podría hablar horas y no terminar." Abarca el origen y la composición de la Tierra, la formación de los suelos, la atmósfera, los métodos para encontrar petróleo e hidrocarburos, la minería, la construcción de rutas y edificios, la búsqueda de agua subterránea y la paleontología.

Un geólogo puede trabajar en una empresa petrolera en el desierto, en una mina de oro en Catamarca, en una obra de infraestructura vial o en un laboratorio de investigación universitaria. Las salidas son tan variadas que el mayor problema de la carrera es que casi nadie la conoce.

Mateo se copa con la geología espacial, una rama que para muchos suena a ciencia ficción pero que ya tiene aplicaciones concretas. Está trabajando en un proyecto sobre agricultura en suelos de la Luna y Marte, pensando en qué podrían comer las personas cuando la colonización espacial deje de ser hipotética.

Argentina ya mandó semillas de quinoa al espacio, donde estuvieron en órbita, y ese tipo de investigación es parte del mismo campo. "Me apasiona todo lo que tenga que ver con Argentina y el espacio", dijo. También existe la geología de asteroides, orientada a estudiar la composición de estos cuerpos celestes y la factibilidad de extraer de ellos metales preciosos en un futuro con tecnología suficiente para alcanzarlos.

En cuarto año de la carrera, Mateo cursa con seis compañeros. Albana, en quinto, con diez. Esa escala pequeña tiene una ventaja concreta: la relación con los profesores es casi personalizada, lo que genera un nivel de formación que, según ambos, fue determinante para poder competir y ganar en la instancia latinoamericana del concurso de Houston. "Sabemos que tenemos buen nivel", dijo Mateo con una calma que no suena a arrogancia sino a convicción construida a lo largo de años de estudio.

Ambos coinciden en que parte de su misión ahora es hacer visible la carrera. Albana da charlas en su antiguo colegio secundario para contarles a los chicos qué es la geología antes de que tengan que elegir qué estudiar. Mateo espera que el viaje a Houston, si se concreta, ayude a que más gente conozca una disciplina que está presente en casi todo lo que nos rodea y que sin embargo sigue siendo, para la mayoría, un misterio.