← Volver a notas

No está picado, está defectoso: los mitos y verdades del vino según Alejandro Catella

El vino con tapa rosca no es inferior, el blanco dulce no es de segunda categoría y guardar las botellas arriba de la heladera es un error muy común. Alejandro Catella, especialista tucumano en vinos, desmontó varios mitos durante su visita a No Vengan a Molestar en septiembre de 2025.

24 vistas

Hay una serie de creencias instaladas alrededor del vino que Alejandro Catella, especialista tucumano en vinos, fue desmontando una por una durante su paso por el programa No Vengan a Molestar en septiembre de 2025. La primera: que el vino con tapa rosca es inferior.

"Puede ser un gran vino", aclaró. La tapa rosca se usa para vinos jóvenes, pensados para consumirse dentro del año, y no afecta en absoluto la calidad. El corcho tiene sentido cuando el vino va a guardarse mucho tiempo, porque permite una microoxigenación gradual que favorece el añejamiento. Para una botella que va a tomarse el fin de semana, la tapa rosca es perfectamente válida.

El segundo mito que derribó es el del vino de guarda. Mucha gente cree que mientras más años tenga un vino, mejor es. Falso. Los vinos de guarda son una categoría específica con potencial para mejorar con el tiempo, pero la gran mayoría de los vinos del mercado están pensados para consumirse jóvenes.

Guardar una botella de entrada de línea durante cinco años no la mejora: la arruina. Y si se va a guardar vino en casa, las condiciones importan: horizontal, en un lugar fresco, oscuro y sin grandes variaciones de temperatura. "Lo que no sirve es la cava armada arriba del horno o de la heladera, que recibe todo el calor", advirtió Catella. Queda bonito, pero deteriora los vinos.

Sobre cómo detectar un vino en mal estado, Catella fue preciso: no se llama "picado" sino que tiene un defecto. Las señales son olor a ácido acético o quitaesmalte, olor a huevo podrido, color amarillo opaco en un blanco o filtraciones visibles bajo la cápsula del corcho.

"Si tiene olores o sabores desagradables y raros, el vino está mal", resumió. Y aclaró algo que muchos no saben: cuando en un restaurante te sirven una pequeña cantidad para probar antes de abrir la botella, no es para ver si te gusta sino para que detectes si tiene algún defecto. Si no lo tiene pero no es de tu agrado, el vino está bien: simplemente no es para vos.