LA TRAMPA DEL OFICINISTA: POR QUÉ IR AL GIMNASIO NO TE SALVA SI PASAS EL DÍA SENTADO
El profesor Alexis Córdoba alerta sobre la confusión entre "ejercicio" y "actividad física". Cumplir con los 10.000 pasos diarios de la OMS es vital para no engrosar las estadísticas del sedentarismo.
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Cumplir rigurosamente con una hora de gimnasio tres veces por semana puede no ser suficiente si el resto de los días transcurren de la silla de la oficina al sillón del hogar. Uno de los mayores malentendidos en torno a la salud moderna es creer que una breve sesión de entrenamiento intenso neutraliza el daño de una jornada laboral completamente inactiva.
En el estudio de No Vengan a Molestar, el profesor Alexis Córdoba se encargó de diferenciar dos conceptos que suelen usarse como sinónimos, pero que impactan de manera muy distinta en nuestro cuerpo.
"Hay un concepto que me gusta siempre aclarar que es la diferencia entre ejercicio y actividad física", introdujo el docente universitario. "El ejercicio es una actividad planificada que tiene un objetivo y una dosis, por así decirlo, como un medicamento. En cambio, la actividad física es cualquier movimiento que nosotros hacemos que lleva un gasto energético. Esa es una de las cosas que más descuidamos al día", advirtió con preocupación.
Para las personas que trabajan en posiciones estáticas frente a una pantalla, el desafío de moverse es mayúsculo. Córdoba hizo hincapié en las pautas sanitarias internacionales: "Personas que trabajan muchas horas en una posición sedentaria no llegan a cumplir los requerimientos mínimos diarios recomendados por la OMS, que por lo menos serían 10.000 a 12.000 pasos por día".
Llevado a la práctica diaria, el profesor calculó que esta cifra equivale a caminar "unos 5 kilómetros o 50 cuadras", un volumen de movimiento fundamental para mantener activo el metabolismo.
La falta de esta actividad cotidiana genera un círculo vicioso que las salas de musculación no pueden revertir por sí solas. "Descuidamos un poco esa actividad física creyendo que ir dos o tres veces a la semana al gimnasio nos va a salvar lo que hicimos durante toda la semana. Y aparte llega el fin de semana, decimos 'ya cumplí con los entrenamientos' y le metemos el permitido. Peor todavía", ilustró el profesional.
Por ello, la recomendación final para no abandonar en el intento es simple: "Busquen una actividad que les genere adherencia, que les guste. No importa lo que sea, pero que lo hagamos a lo largo de toda nuestra vida".
