No es el horóscopo del diario ni Mercurio retrógrado: qué es realmente la astrología según quien la practica
Esteban, el astrólogo tucumano detrás de la cuenta @astrolapsus, llegó a la astrología desde el escepticismo más profundo. En septiembre de 2025 visitó el programa y explicó por qué la versión popular de esta disciplina tiene poco que ver con lo que realmente es.
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Esteban no creía en la astrología. Llegó a su primera consulta con "todo el ímpetu de discutirle todo" a quien tenía enfrente, empujado por una crisis personal y una apuesta que le hicieron. "Me caí de culo porque realmente fue algo que me sorprendió", reconoció durante su visita al programa No Vengan a Molestar.
Desde ahí arrancó un camino de investigación que lo llevó a convertirse en astrólogo y a construir una forma de divulgación que choca, deliberadamente, con la versión más popular y reduccionista de la disciplina.
Para Esteban, la astrología se entiende desde cuatro capas. Primero, es un saber milenario que viene de la costumbre humana de observar el cielo y buscar sentido en lo que ocurre más allá. Segundo, es una percepción distinta de la realidad, que propone ver correspondencias entre lo que pasa afuera y lo que ocurre adentro.
Tercero, es un lenguaje simbólico a través del cual se explican procesos individuales y colectivos. Y recién en cuarto lugar —y como una característica más bien contemporánea— puede entenderse como herramienta de autoconocimiento. "Antes no era una herramienta de autoconocimiento, eso es algo muy actual", aclaró.
El problema, según su mirada, es que la popularización de la astrología en las últimas décadas aplanó toda esa complejidad en fórmulas fáciles. Mercurio retrógrado, la compatibilidad entre signos, el horóscopo diario: recursos que acercan a más gente pero que distorsionan lo que hay detrás. "La banalización tiene más que ver con un síntoma de la época que con la astrología. Mientras más complejo, menos seduce", señaló.
Un dilema que reconoce como propio: para que más gente se interese, el lenguaje tiene que simplificarse, pero esa simplificación termina siendo una caricatura de algo mucho más profundo. La astrología, insiste, no es ciencia, no es religión y no es arte, aunque tenga algo de todo eso. Y esa inclasificabilidad es exactamente lo que la hace incómoda para quienes necesitan que todo entre en un cajón.
