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Más allá de la prohibición: el desafío de acompañar el consumo de alcohol en los jóvenes

Carolina Schargorodsky propuso cambiar el enfoque hacia la "reducción de riesgos y daños". Cómo actuar frente a rituales adolescentes como el Último Primer Día (UPD).

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El consumo de alcohol entre adolescentes sigue siendo la principal preocupación en materia de salud pública en Argentina. Con rituales instalados como el Último Primer Día (UPD) o los viajes de egresados, las familias a menudo oscilan entre la prohibición estricta y la resignación.

Desde la Universidad Nacional de Tucumán, la directora del PUNA, Carolina Schargorodsky, visitó No Vengan a Molestar y propuso un cambio de mirada: abandonar el paradigma de la prohibición inútil para adoptar la estrategia de "reducción de riesgos y daños".

"Yo creo que la prohibición no sirve en ningún caso", confesó la experta. "Los adolescentes van a consumir sustancias psicoactivas. Ante rituales como el UPD, decir 'no se puede tomar alcohol' cae en saco roto; los jóvenes van a encontrar la manera".

Por el contrario, propuso que los adultos asuman un rol activo desde el cuidado pragmático: "Juntémonos los adultos de esa promoción y digamos: 'Bueno, van a tomar alcohol, pero el límite será dos latas cada uno, va a haber agua disponible y van a comer bien'. Eso es reducción de riesgos y daños: asegurar que el consumo se haga con el menor peligro posible".

A pesar de este enfoque pragmático, Schargorodsky fue clara al advertir que el alcohol no es inocuo, especialmente en cuerpos jóvenes. "El consumo de alcohol en menores de edad tiene un impacto mayor a nivel del sistema nervioso porque este se está desarrollando. Lo que pasa es que, como es la sustancia legal, la tenemos muy incorporada y parece que otras drogas son más graves", alertó la directora.

Finalmente, destacó que la adolescencia es el momento bisagra para forjar factores de protección que duren toda la vida. "Es la etapa para construir hábitos saludables, practicar deportes e interesarse por actividades culturales que protejan los vínculos sanos", recomendó.

Y concluyó con un mensaje dirigido a desmitificar la reducción de daños, a menudo malinterpretada como un incentivo al consumo: "La primera norma de reducción de riesgos que todo el mundo conoce es 'si tomás, no manejés'. Eso es cuidado puro".