El único camino es probar: consejos de un enólogo para quien quiere empezar a entender el vino
Pasillos y pasillos de etiquetas, vinotecas en cada cuadra y la presión de no equivocarse. Conrado Gibbs, enólogo mendocino y socio de Entrometido Wines, simplificó el panorama en No Vengan a Molestar el 3 de junio de 2026: no hay secreto, hay que probar y prestar atención.
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Entrar a una vinoteca hoy puede ser abrumador. Hay cientos de etiquetas, docenas de cepas y una oferta que no existía hace treinta años. Para Conrado Gibbs, enólogo mendocino, la respuesta a esa confusión es más simple de lo que parece: "El único camino es probar", dijo una entrevista al programa No Vengan a Molestar el 3 de junio de 2026.
No hace falta empezar con vinos caros ni tener formación técnica. Alcanza con prestar atención a lo que se está tomando, notar las diferencias entre una cepa y otra, entre una región y otra, e ir construyendo de a poco un criterio propio. Para orientarse en la góndola, Gibbs tiene una recomendación concreta: confiar en el dueño de la vinoteca.
"Cualquiera que tenga una vinoteca lo hace con pasión porque hoy el vino no es gran negocio para nadie", señaló. Esa persona conoce lo que vende y puede orientar mejor que cualquier algoritmo o reseña online.
La otra clave es explorar regiones. El mundo del vino moderno se organiza por lugares y cada zona tiene un estilo particular: no es lo mismo un Malbec del Valle de Uco que uno de los valles calchaquíes de Salta o Tucumán, aunque los dos sean de la misma cepa.
Sobre el ritual de probar el vino en el restaurant, Gibbs desmitificó lo que para muchos es un momento incómodo. Esa costumbre de servir un poco al anfitrión de la mesa y esperar su aprobación viene de una época en que hasta el 15% de los vinos del mundo tenían el llamado defecto de corcho, un sabor desagradable producido por corchos contaminados.
Hoy ese problema prácticamente no existe. "Es algo más de tradición que de necesidad real", explicó. Lo que sí vale la pena saber es que un vino se puede devolver si tiene ese defecto o el llamado brett, otra contaminación poco frecuente pero posible. Para todo lo demás, la copa es suficiente.
Y sobre si el vino se puede tomar en vaso, fue directo: por supuesto que sí. La copa ayuda a percibir mejor los aromas, pero no es obligatoria. "Si no hay copa, del pico también", cerró con humor. Una actitud que resume bien su filosofía: el vino es para disfrutarlo, no para intimidarse con él.
