“Un chico no puede estudiar si no tiene nada en la panza”: la dura realidad que combate Creando Sonrisas
Luis Décima, vicepresidente de la ONG, explicó en "No Vengan a Molestar" cómo asisten a 150 niños en el barrio El Sifón. El éxito de la reinserción escolar y la alimentación como paso previo indispensable.
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Garantizar la educación en contextos de alta vulnerabilidad es una tarea que resulta imposible si no se cubren primero las necesidades más básicas. Con esta premisa trabaja la fundación Creando Sonrisas, que desde 2018 asiste a más de 150 chicos de 1 a 18 años en el barrio El Sifón de la capital tucumana.
Durante su visita al programa a principios de abril, el vicepresidente de la ONG, Luis Décima, explicó que el apoyo escolar que brindan debe ir obligatoriamente acompañado de un plato de comida.
"Un chico no puede estudiar si no tiene nada en la panza. No seamos ingenuos, eso es obvio. Si los chicos no comen, no van a poder estudiar porque no te van a prestar atención si están concentrados en qué van a comer", relató Décima con crudeza en el estudio.
La organización asiste al barrio los martes, jueves y sábados, ofreciendo un cronograma que mezcla contención alimentaria con actividades recreativas y deportivas adaptadas a cada nivel.
El impacto de chocar de frente con esta realidad fue un punto de inflexión para los voluntarios. Al recordar su primer día en El Sifón, Luis compartió una reflexión profundamente personal: "El impacto más grande fue cuando volví a mi casa y vi que podía comer cuando yo quisiera. Gracias a Dios nunca me pasó en la vida el no saber qué iba a comer; no sabía que existía esa realidad tan cerca del centro, pero existe y te dan ganas de involucrarte".
Ese involucramiento dio frutos tangibles. La fundación logró el año pasado una exitosa campaña de reinserción escolar, devolviendo a las aulas a chicos que habían abandonado sus estudios por diversos motivos socioeconómicos. A más más de un mes de su paso por el programa, el objetivo de Creando Sonrisas sigue siendo ambicioso: firmar vínculos con institutos acelerados para que los adolescentes más grandes, que creían haber perdido la oportunidad, puedan finalmente terminar el nivel secundario.
