← Volver a notas

Cualquier canción de los Redondos escrita hace 40 años aplica hoy: por qué el Indio atravesó generaciones

No hay una frase de su cancionero que no haya atravesado alguna situación personal de alguien. Cristhian Sánchez y Julio Bulacio, fanáticos tucumanos que siguieron al Indio Solari por todo el país, lo explicaron en No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026.

10 vistas

Hay artistas que tienen muchos fanáticos. Y hay artistas que generan otra cosa. Cristian Sánchez, tucumano que siguió al Indio Solari y a Los Redonditos de Ricota por todo el país durante más de dos décadas, tiene una manera de explicarlo que no deja mucho margen para la discusión. "No hay una frase de su canción que no nos haya atravesado en alguna situación personal y particular de nuestra vida", dijo durante su visita al programa No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026.

La explicación tiene raíces históricas concretas. Los Redondos vienen de fines de los 70 y atraviesan casi todos los 80 sin demasiada trascendencia masiva. Es en los 90, en plena fiesta menemista, cuando la banda encuentra su momento. Mientras el discurso dominante hablaba de entrar al primer mundo y de una Argentina que progresaba, los Redondos le cantaban al laburante, al ciudadano de a pie, a los que quedaban afuera de esa fiesta.

No salían en televisión. Cuando les suspendieron un show en Olavarría, salieron a decir que preferían escuchar a los jóvenes antes que bajarles línea. Esa coherencia, sostenida durante décadas, construyó algo que va mucho más allá de la música.

"Cualquiera de las canciones de los Redondos que están escritas hace 40 y pico de años, la escuchás y aplica hoy", señaló Sánchez. Esa vigencia no es casualidad sino el resultado de letras que hablan de cosas que no cambian: la injusticia, el poder, la marginalidad, el amor, la resistencia. Temas que no tienen fecha de vencimiento.

A eso se suma la obra visual de Rocambole, el artista gráfico de la banda, que Julio Bulacio, cofundador de Lunáticos Viajantes, describe como un fenómeno en sí mismo. "Debe ser el artista que más pieles se han tatuado sus obras a lo largo y a lo ancho", señaló. Una afirmación difícil de rebatir para cualquiera que haya estado alguna vez cerca de una misa ricotera.

El fenómeno trasciende edades y clases sociales. En el colectivo que Lunáticos Viajantes organizó para la última ceremonia viajaron dos adolescentes con autorización de sus padres que nunca habían visto al Indio en escenario. Conocían su obra porque alguien se la había pasado, porque les había llegado de alguna manera. "Vos decías, estos chicos tienen 16 años, la edad que tenía yo cuando fui a ver a Los Redondos", recordó Sánchez. La cadena sigue.