← Volver a notas

"Haber vivido de la música ya es un éxito": Diego Molina repasó sus 25 años de trayectoria con Taa Huayras

Durante su paso por el programa en noviembre de 2025, el vocalista analizó los hitos y los sacrificios que marcaron su carrera en el folklore nacional. A través de citas textuales, recordamos el nacimiento de la banda escolar que llegó al escenario mayor de Cosquín y la decisión de cerrar una etapa.

17 vistas

El músico Diego Molina repasó las luces y las sombras de sus 25 años de trayectoria al frente de Taa Huayras, una de las agrupaciones folclóricas más consolidadas de la provincia, que recorrió los escenarios de casi todo el territorio argentino.

En una charla íntima concedida al programa en noviembre de 2025, el cantante reflexionó sobre el significado del triunfo en el plano artístico y la satisfacción de haber sostenido una estructura independiente en el tiempo. "Para mí, haber alcanzado con Taa Huayras el hecho de vivir de la música... ese objetivo ya para mí es un éxito", afirmó de forma categórica.

Los orígenes del grupo se remontan a las aulas de una escuela técnica tucumana y a una reveladora experiencia adolescente durante un campamento de la Acción Católica en la localidad de Ticucho.

Molina recordó que jamás había cantado ni tocado un instrumento hasta esa noche de verano frente a un fogón: "Leí esa vez ese escrito fabuloso de Atahualpa Yupanqui que dice que la tierra señala a sus elegidos... yo sentí ese llamado en Ticucho".

Tras regresar de ese viaje, fundó la banda junto a sus compañeros de secundaria utilizando un diccionario quichua para bautizar el proyecto con el nombre de "Taa Huayras" (cuatro vientos).

A lo largo de dos décadas de giras por el país, el conjunto acumuló hitos de gran relevancia institucional y cultural, como haber cantado en la plaza Próspero Molina o haber sido elegidos como representantes de la provincia en eventos internacionales.

"Cantar en el escenario mayor de Cosquín... es como el mundial para los futbolistas, para que te des una idea", comparó el entrevistado, quien también rememoró con orgullo el haber sido relevista de la antorcha olímpica de la juventud. El cantante rescató que el principal valor de esos años radica en "el camino, el andar y los personajes que uno conoce".

Sin embargo, el desgaste propio del circuito de festivales y la falta de reconocimiento profesional hacia el artista local funcionaron como detonantes para evaluar el final de la agrupación.

Molina explicó que la decisión de disolver la banda maduró durante el aislamiento de la pandemia, tras protagonizar un complejo concierto vía streaming en el Teatro Mercedes Sosa: "Hemos cantado de espaldas a las butacas vacías... esa etapa fue dura, pero de mucha introspección, y ahí es donde maduré la decisión".

El vocalista concluyó señalando que el cierre de ese ciclo era necesario para abrir paso a nuevas búsquedas estéticas y personales.