"La información es un derecho humano": el llamado de la periodista Emilia Muñoz a cubrir los crímenes de odio con responsabilidad
Con una tesis premiada a nivel nacional como respaldo, la comunicadora tucumana reflexionó en No Vengan a Molestar sobre los errores más frecuentes del periodismo al abordar casos de violencia contra la comunidad trans: la cobertura que se agota en el hecho, la falta de preparación y los discursos de odio que se naturalizan sin que nadie los cuestione.
18 vistas

Emilia Muñoz lleva años cubriendo temas de derechos humanos y diversidad de género, y tiene muy claro cuál es el problema central del periodismo cuando se enfrenta a un crimen de odio: la cobertura se agota en el hecho concreto y al día siguiente ya está en otra cosa.
"Uno va, está presente, hace las notas, sale en la radio, en el canal o escribe para el diario, y al día siguiente ya está en otra cosa", describió en octubre de 2025 durante su visita al programa No Vengan a Molestar, donde presentó Visibles/Invisibles, el documental sobre el travesticidio de Ayelén Gómez que ganó el premio federal Redcom a la mejor producción estudiantil de comunicación y periodismo.
Para Muñoz, esa lógica de la inmediatez tiene dos consecuencias concretas y graves. La primera es que invisibiliza las historias de vida que hay detrás de cada caso policial. "No es un número, siempre hay una historia, hay una vida, hay algo que ha sucedido ahí", subrayó.
La segunda es que la cobertura policial, cuando no va más allá del hecho, termina reproduciendo los mismos sesgos de exclusión que denuncia: "Lo que nosotros tenemos para decir generalmente en policiales se refiere a una historia de vida de exclusión, porque cuando uno va a los tribunales penales no son los grandes poderosos los que pasillan, sino los más excluidos de la sociedad."
Una lectura que interpela directamente a los medios tucumanos, pero que tiene validez para todo el periodismo argentino. La periodista también señaló la falta de preparación como una deuda pendiente de la profesión, y puso un ejemplo concreto ocurrido durante la cobertura del caso Ayelén: un corresponsal de un canal de televisión nacional utilizó en vivo una terminología incorrecta para referirse a la víctima.
"No hay una intención, pero falta preparación, y para que exista preparación tiene que haber responsabilidad a la hora de ejercer la comunicación pública", afirmó. En el mismo sentido, recordó los comentarios que generó la cobertura en redes sociales, donde abundaron frases del tipo "algo habrá hecho" o "¿por qué estaba de noche?", expresiones que para Muñoz son síntoma de una naturalización de los discursos de odio que los medios tienen la responsabilidad de no reproducir ni alimentar.
Frente a ese diagnóstico, Muñoz propone una redefinición del rol periodístico que va más allá de la clásica idea del cuarto poder. "Somos una herramienta útil al servicio social y ese servicio social se lo debemos a la gente que está del otro lado, que nos ve, que nos escucha", sostuvo, y fue tajante: "La información es un derecho humano. La información da poder, la educación da poder de decidir."
Un llamado que, en tiempos donde la violencia contra la comunidad trans sigue siendo una realidad cotidiana en Argentina, cobra una urgencia que ninguna redacción debería ignorar.
