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Ayelén Gómez: la historia de la joven trans que volvió a Tucumán para estudiar y fue asesinada antes de poder empezar

Había migrado a Buenos Aires escapando de la discriminación. Cuando regresó a su provincia con el sueño de retomar sus estudios, fue brutalmente asesinada en el Parque 9 de Julio. A más de cuatro años del crimen, su familia sigue reclamando que el caso sea juzgado como travesticidio. Un documental premiado a nivel nacional volvió a poner su historia en el centro.

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Ayelén Gómez era una joven trans tucumana que, como tantas otras personas del colectivo LGBT, tuvo que irse de su provincia para poder vivir con libertad. La discriminación y la violencia que enfrentaba en Tucumán la empujaron hacia Buenos Aires, donde estudió en el Bachillerato Popular Trans Mocha Celis.

Cuando decidió volver, traía consigo el proyecto de continuar su formación en el centro educativo para personas trans que funcionaba en la zona de la Terminal de Ómnibus de Tucumán. No llegó a inscribirse. En la madrugada de su llegada fue brutalmente asesinada bajo las tribunas del Club Lawn Tennis, en el Parque 9 de Julio, en la oscuridad y bajo la lluvia de un invierno tucumano.

El crimen generó una respuesta social inmediata y multitudinaria. Marchas que convocaron no solo a la comunidad trans sino a sectores universitarios, educativos y familias de toda la provincia reclamaron justicia con una consigna que se volvió símbolo: Todas somos Ayelén.

Sin embargo, el proceso judicial dejó una herida abierta que la familia de Ayelén carga hasta hoy: el caso fue resuelto mediante un juicio abreviado bajo la carátula de homicidio simple, cuando para la querella —llevada adelante por la organización de derechos humanos Andhes del noroeste argentino— debería haber sido juzgado como travesticidio.

"Está malcaratulada", señaló en octubre de 2024 la periodista Emilia Muñoz, una de las autoras del documental Visibles/Invisibles, al recordar el caso en el programa No Vengan a Molestar. Detrás del expediente judicial hay una historia familiar que el documental recupera con una sensibilidad poco frecuente en el periodismo policial.

La madre de Ayelén, una mujer de diez hijos que vive en Ranchillos, acompañó cada paso de la transición de su hija y esperó durante años que volviera a casa. "Quería que su hija vuelva a la provincia y en el momento que vuelve se la quitan", relató Muñoz, visiblemente emocionada al recordar las visitas al domicilio familiar durante la producción del documental.

El momento más estremecedor que describió fue cuando la madre contó cómo en la comisaría le dijeron que habían encontrado a "su hijo." "No, no puede ser mi hijo porque es mi hija, es Ayelén", respondió ella. Una escena que resume, en pocas palabras, la violencia institucional que persistió incluso después del crimen.

El caso de Ayelén Gómez no es un hecho aislado sino la expresión de una realidad estructural que el documental se propone visibilizar: la expectativa de vida de una persona trans en Argentina ronda los 35 a 40 años, producto de la exclusión familiar, educativa y sanitaria que las empuja a situaciones de extrema vulnerabilidad.

"La segregación que existe hace que no solo las familias las excluyan y queden en el lugar más peligroso que una persona puede estar, que es la calle, y en soledad", explicó Muñoz. La historia de Ayelén, que quiso volver a estudiar y fue silenciada antes de poder hacerlo, sigue siendo hoy una deuda pendiente de la justicia tucumana.