Alerta para padres: por qué las Crocs y "heredar" zapatillas pueden dañar el crecimiento de los niños
La licenciada Esperanza Ruiz Bustillo advirtió sobre los peligros de usar calzado que no contiene el pie en etapas críticas del desarrollo. "El calzado debe acompañar y contener, no solo cubrir", sentenció en el programa.
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A la hora de elegir el calzado para los más chicos, la comodidad y el ahorro suelen ser las prioridades de los padres. Sin embargo, lo que parece una solución práctica puede esconder problemas de salud a largo plazo.
En su paso por No Vengan a Molestar, la podóloga Esperanza Ruiz Bustillo puso el foco en el uso indiscriminado de ciertos calzados urbanos y en la costumbre de pasar zapatillas entre hermanos, una práctica que, según explicó, afecta la formación natural del pie.
"El Crocs no contiene el pie de un niño que está en crecimiento; no le da fuerza porque el pie baila dentro del calzado y eso genera lo que llamamos pronación severa, que es cuando el pie se vuelca hacia adentro", alertó la especialista.
Según Bustillo, este tipo de calzado fue diseñado originalmente para ámbitos específicos como quirófanos y su uso constante en niños impide que los tendones y músculos desarrollen la fuerza necesaria. "Nosotros ya somos seres calzados, no vivimos en la prehistoria, por eso hay que elegir bien el calzado que va a dar la forma definitiva al pie", añadió.
Otro punto crítico de la entrevista fue el mito de "heredar" el calzado de hermanos mayores o primos. Aunque sea una ayuda económica, Esperanza fue tajante: "Sé que es difícil, pero no hay que pasar el calzado del otro. Cada pie tiene una pisada diferente y, al usar un zapato ya moldeado por otra persona, estamos afectando la estructura de quien lo recibe". La profesional recomendó que, al comprar zapatillas escolares o diarias, los padres busquen que el "contrafuerte" (la parte de atrás) sea rígido para dar estabilidad.
Finalmente, la licenciada derribó la idea de que la podología es solo para adultos mayores. "Atiendo bebés de una semana de vida que ya nacen con uñas encarnadas o posiciones viciadas desde el útero", contó, subrayando la importancia de la prevención temprana.
El consejo para los padres fue claro: observar cómo marchan los hijos a partir de los 4 años y no tener miedo de consultar si se nota que el niño se cae seguido o no apoya correctamente, ya que "formar el arco a tiempo" evita complicaciones en la vida adulta.
