← Volver a notas

El que gana con un estilo comunicativo no puede cambiarlo sin pagar un costo: Franco Yanotti sobre los límites del marketing político

El consultor político y periodista tucumano Franco Yanotti visitó el programa No Vengan a Molestar en septiembre de 2025 y analizó una de las tensiones más clásicas de la política: cuando el discurso que llevó a alguien al poder empieza a chocar con la realidad de gobernar.

16 vistas

Hay una trampa que la política tiende a quienes llegan al poder montados en una comunicación muy marcada: el mismo estilo que los llevó arriba puede convertirse en el techo que les impide crecer. Franco Yanotti, consultor político y periodista tucumano, lo desarrolló con claridad durante su visita al programa No Vengan a Molestar en septiembre de 2025.

"La comunicación tiene que acompañar la gestión de gobierno y viceversa. La gestión tiene que acompañar la comunicación", señaló, y explicó que cuando esa sincronía se rompe, el problema no es solo de imagen sino de credibilidad estructural.

El dilema que plantea Yanotti es de fondo: un líder que construyó su identidad sobre un estilo muy definido —agresivo, rupturista, confrontativo— no puede moderarlo de un día para el otro sin que eso tenga un costo. Si lo modera, el votante duro siente que lo abandonaron. Si no lo modera, aleja al votante que lo apoyó sin estar plenamente convencido. "Hay que ver si el núcleo duro lo sigue apoyando y si el que no lo es le cree o no", resumió. Una encrucijada que no es exclusiva de ningún gobierno en particular sino una constante del management político contemporáneo.

Para Yanotti, la clave está en entender que comunicar no es solo hablar sino demostrar. "La gente te pide hechos, no palabras", afirmó, y advirtió sobre el peligro de repetir promesas sin respaldo concreto: cada vez que se anuncia que lo peor ya pasó sin que la realidad lo confirme, la credibilidad se erosiona un poco más y se vuelve más difícil recuperarla.

Un diagnóstico que, más allá de cualquier gobierno puntual, describe con precisión el agotamiento que produce en la ciudadanía la brecha entre el relato político y la experiencia cotidiana.