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Más allá de la urna: Gabriel Garat analizó el fenómeno de la apatía y el nuevo comportamiento de las sociedades modernas

¿Por qué nos cuesta tanto creer? El politólogo desmenuzó la psicología colectiva de una sociedad bombardeada por estímulos y desencantos. Una radiografía necesaria para entender qué nos mueve como comunidad hoy.

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Entender qué pasa por la cabeza del ciudadano común cuando se apagan las luces de las campañas es una de las tareas más complejas de la ciencia política. En su paso por el programa No Vengan a Molestar, Gabriel Garat aportó una mirada profunda que supera cualquier coyuntura temporal, metiéndose de lleno en las corrientes subterráneas que moldean el humor social de la comunidad: el escepticismo crónico y la fatiga informativa.

"Estamos viviendo en la sociedad del cansancio y del estímulo constante. El ciudadano promedio no está pensando en teoría política las 24 horas; está pensando en cómo llegar a fin de mes, en la seguridad de sus hijos y en sus proyectos personales", matizó Garat.

Desde esta perspectiva, el analista señaló que la aparente "apatía" que muchas veces se le critica a la juventud o a la sociedad en general no es desinterés, sino un mecanismo de defensa frente a promesas incumplidas y discursos que se sienten ajenos a la realidad cotidiana.

La clave del análisis de Garat residió en cómo los líderes logran —o no— perforar esa coraza de indiferencia. "La empatía no se declama, se ejerce resolviendo problemas concretos. Las sociedades actuales ya no firman cheques en blanco basados en ideologías cerradas; son mucho más pragmáticas", explicó.

Esta transformación del comportamiento colectivo redefine las reglas de juego a largo plazo, obligando a repensar las instituciones desde una lógica de cercanía real y resultados palpables, dejando de lado la pirotecnia discursiva.