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"Queremos romper el mito de que esto pasaba solo en el monte": GIT geolocaliza el horror de la dictadura militar

Dos artistas e investigadoras describieron en No Vengan a Molestar el proyecto "¿Sabías que, 30.400 nos faltan?". A través de foto-performances urbanas y un mapa virtual en Google Maps, marcan los domicilios exactos donde se secuestró gente.

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Detrás de las intervenciones textiles, el Grupo Intervencionista Tucumán (GIT) sostiene una línea de investigación histórica y artística que busca reactivar la memoria de los crímenes de lesa humanidad cometidos en el territorio provincial, enfocándose en la geolocalización del horror para interpelar la rutina de los ciudadanos.

En su paso por el estudio, Judith Pintos y Mané Wantay brindaron detalles de su proyecto permanente "¿Sabías que, 30.400 nos faltan?", una propuesta que cruza las artes visuales con las plataformas digitales modernas. "Este es el único proyecto que lleva años porque lo empezamos en el 2019 y tiene una continuidad; no necesariamente lanzamos una convocatoria abierta, sino que hacemos muchas horas en la computadora cotejando datos de él o la desaparecida con sitios oficiales y, dentro de lo posible, con los familiares de las víctimas", explicó Pintos.

La propuesta cobra cuerpo en las veredas a través de registros visuales donde el arte contemporáneo funciona como un puente temporal, obligando al transeúnte a chocar de frente con los sucesos trágicos que ocurrieron en los mismos lugares que habita cotidianamente en el presente.

"Alguien pone el cuerpo que falta y hacemos una foto-performance; imprimimos la fotografía del desaparecido, que es la parte que más nos cuesta porque no es fácil conseguir fotos, y señalizamos el lugar exacto donde fue chupada la víctima partiendo de romper un poco con el mito de que esto sucedía allá en el monte y que acá en el centro o en las ciudades no pasaba", remarcó la docente, detallando que ya realizaron señalamientos en Monteros, Concepción, Aguilares, Trancas, Sant Ana y Juan Bautista Alberdi.

Esta militancia artística en las calles de la provincia busca disputar el sentido de la historia y desarmar las lógicas tradicionales de la academia, bajando el quehacer artístico de los atriles individuales para volcarlo de lleno en una responsabilidad colectiva y horizontal.

"Toda mi vida estuve institucionalizada y el hecho de estar en estos proyectos es justamente deconstruirme de todo lo que la academia me dio, porque el vicio académico hace que uno entienda el arte desde lo individual, desde un circuito medio de élite de pensar que es para pocos o que nadie puede aprender si no nace con talento", disparó Mané Wantay, agregando que el fin es abrir la universidad para demostrar que el rol del artista es sensibilizar y mirar el mundo desde la calle, tirados en el piso.

Finalmente, el diálogo en el stream abordó el carácter efímero de las intervenciones físicas y cómo las herramientas tecnológicas permiten que ese archivo de memoria local permanezca inalterable y accesible para cualquier usuario de internet en el mundo. "Estos señalamientos en los domicilios no son permanentes, se trata de algo muy efímero porque las materialidades que usamos son papeles y cartones, de hecho algunos han durado meses y otros un año como mucho; el archivo real está alojado en nuestro Instagram y en un mapa de Google Maps donde fuimos marcando todos los lugares de Tucumán con las fotos y los datos de las carreras y las vidas de los desaparecidos, de modo que cualquier persona que entre al enlace puede acceder al registro porque la memoria no es una sola, son muchas memorias", concluyó Wantay en el portal.