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"La obra en realidad es el encuentro": El Grupo Intervencionista Tucumán y sus 20 metros de memoria bordada contra los femicidios

Judith Pintos y Mané Wantay visitaron el programa para visibilizar "Puntada de Resistencia", una impactante intervención urbana que recorre las plazas tucumanas. A través del bordado en ronda, rescatan del olvido las historias de las víctimas de violencia de género en la provincia.

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Las artistas visuales y docentes universitarias Judith Pintos y Mané Wantay, integrantes del Grupo Intervencionista Tucumán GIT, explicaron el trasfondo de "Puntada de Resistencia", una propuesta textil itinerante que busca sacar el debate político a la calle y construir memoria colectiva en el espacio público.

"Este año tomamos la decisión de rescatar ese archivo que teníamos y llevarlo a un material que sea más resistente, que pudiéramos sacarlo a la calle y que pueda resistir la lluvia; tiene 20 metros la bandera y ya registramos 146 nombres de mujeres y cuerpos feminizados desde el año 2000 hasta la actualidad", detalló Wantay.

La iniciativa cobró un impulso urgente en los primeros meses del año debido al alarmante recrudecimiento de la violencia de género en los barrios de la provincia, obligando al colectivo a unificar datos históricos que muchas veces permanecían fragmentados o invisibilizados bajo viejas carátulas policiales.

"Nos juntamos en febrero y ya teníamos tres femicidios en Tucumán, y dijimos 'chicas, por acá va, este es el tema lamentablemente'; empezamos en el 2019 y el primer encuentro fue en la Casa Dumit, que ellos ya tenían un archivo porque convocan a la familia, y de ahí sacamos los primeros datos que rastreamos en las redes porque antes no estaba caratulado como femicidio, sino que aparecía como 'crimen pasional'", remarcó Mané.

Por su parte, Judith Pintos hizo hincapié en cómo la práctica del bordado funciona como una herramienta social que derriba el individualismo y fomenta la deconstrucción tanto de las mujeres como de los hombres que se acercan a las plazas. "Cualquier cosa en cualquier ámbito de la vida, la salida es colectiva, no es en soledad ni dentro de la casa; el archivo de visibilización también es una excusa para el encuentro porque lo que nosotras hacemos es juntarnos en una plaza, en una manifestación o en una asamblea donde por lo general somos las mujeres y las disidencias las que somos violentadas, porque la economía nos ataca directamente al bolsillo primero", analizó la docente, celebrando el auge de varones que empezaron a sentarse en las veredas a coser y a debatir estos temas en sus propios entornos.

Para cerrar la nota, las referentes de GIT señalaron que el verdadero valor de la intervención artística no pasa por colgar una pieza perfecta en un museo, sino por la red de contención humana que se genera al momento de nombrar y rescatar cada identidad.

"No es cómodo ni es fácil bordar en la calle, más fácil es estar calentita en la casa, pero el sentarse en ronda a bordar es habilitar el diálogo, empezar a hablar de las violencias y concentrarse; tomamos mate, compartimos lo que hicimos el fin de semana o empezamos a mirarlas y a volver a googlear quién era, porque lamentablemente un caso va tapando a otro y no siempre estamos bordando a una persona mediática, así que sirve para que el tema esté vigente, no dejemos de nombrarlas y sepamos que esto nos concierne a todos como sociedad", concluyó Pintos.