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Colonia, eau de toilette, eau de parfum: qué significa cada uno y por qué importa antes de comprar

Todos compramos perfumes pero pocos sabemos qué diferencia hay entre una colonia, un eau de toilette y un eau de parfum. No es solo marketing: hay una razón concreta detrás de cada categoría. Gustavo Martinelli, artesano de los aromas tucumano, lo explicó en No Vengan a Molestar el 9 de julio de 2025.

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Cuando uno va a comprar un perfume y ve en la etiqueta las siglas EDT, EDP o directamente Parfum, la mayoría asume que es una cuestión de nombre o de categoría de lujo. En realidad hay algo más concreto detrás: la concentración de esencia que contiene el frasco.

Gustavo Martinelli, artesano de los aromas tucumano, lo explicó con claridad durante su visita al programa No Vengan a Molestar el 9 de julio de 2025, y la diferencia es más importante de lo que parece a la hora de decidir qué comprar y cuánto pagar.

El eau de toilette, conocido como EDT y el más común en el mercado masivo, tiene entre un 10 y un 15 por ciento de concentración de esencia. Es lo que popularmente se llama colonia. Dura menos en la piel y su proyección es más discreta, pero también es más fresco y más económico.

El eau de parfum, o EDP, tiene entre un 20 y un 25 por ciento de esencia. Es más intenso, dura más horas y generalmente se aplica en menor cantidad.

El parfum propiamente dicho, la categoría más alta de la perfumería clásica, tiene 30 por ciento de concentración para arriba. Es el más potente y persistente de todos, y por eso se usa con más cuidado: unas pocas gotas son suficientes.

Más allá de estas tres categorías tradicionales aparece una cuarta que cada vez se ve más en el mercado: el elixir. En la perfumería artesanal y de autor, como la que practica Martinelli, el elixir es un perfume sin alcohol, presentado directamente en aceite con una concentración que puede superar el 40 por ciento.

"Son aceites que usás por gotita en los puntos de pulsión", explicó. Son frascos pequeños, muy concentrados, que hay que usar con precaución porque su potencia es mucho mayor que la de cualquier spray convencional.

La clave práctica de todo esto es simple: a mayor concentración de esencia, mayor duración e intensidad, pero también mayor precio y menor cantidad necesaria por aplicación. Un EDT barato que hay que rociar varias veces al día puede terminar siendo menos conveniente que un EDP más caro que dura toda la jornada con dos o tres aplicaciones. Entender esa diferencia antes de comprar permite tomar decisiones más informadas y, sobre todo, dejar de comprar perfumes que se evaporan antes del mediodía.