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"EL GOBIERNO NACIONAL ESTÁ CONVENCIDO DE QUE LA UNIVERSIDAD TIENE QUE MORIR"

Tras la multitudinaria marcha en defensa de la educación pública, el ingeniero Hernán Albarracín denunció en el programa que el desfinanciamiento no es un problema económico, sino un ataque ideológico. El alarmante éxodo de docentes.

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El conflicto universitario atraviesa uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Tras una nueva marcha masiva en todo el país, el secretario de Cultura y Extensión Universitaria de la UTN Tucumán, Hernán Albarracín, visitó este miércoles el estudio de No Vengan a Molestar para exponer la gravedad del recorte presupuestario.

Lejos de reducir el problema a una simple cuestión de números, el ingeniero apuntó directamente contra la intencionalidad de las políticas oficiales. "Más allá de la situación vulnerable de los docentes, el impacto más fuerte es el sesgo que tiene el gobierno nacional para atacar ideológicamente a las universidades. Están completamente convencidos de que la universidad tiene que morir así como está concebida", sentenció Albarracín.

Según explicó, la discusión real no pasa por la falta de fondos, ya que la ley de financiamiento universitario en disputa representaría apenas el 0,7% del Producto Bruto Interno (PBI). "No es una discusión económica, es una discusión ideológica y política", subrayó.

El impacto de este desfinanciamiento ya está causando estragos irreparables en las aulas. Albarracín aportó un dato devastador sobre la fuga de cerebros que sufre el sistema: "A nivel nacional tenemos un promedio de 11 renuncias por día de docentes capacitados. Es una locura. El lunes nos avisaron que renunciaba una profesora de álgebra de nuestra facultad para irse a trabajar a la industria".

La razón es estrictamente salarial: un docente que ingresa al último nivel de jerarquía para cubrir una vacante cobra alrededor de 180.000 pesos. "Es una vergüenza humillante", graficó.

Ante los discursos que acusan a las universidades de ser una "caja negra" o a las marchas de ser puramente partidarias, el funcionario universitario pidió no desviar el foco. "Hay estudiantes que se quejan de que las aulas están en mal estado y hacen eco de lo que dice el presidente, sin entender que ese desfinanciamiento afecta directamente su calidad académica", lamentó.

Por ello, celebró que en la última movilización se hayan sumado familias enteras y estudiantes secundarios para respaldar a la institución. El interrogante que queda flotando, según coinciden los rectores de todo el país, es hasta cuándo podrá resistir el sistema bajo estas condiciones.

"Hoy la universidad resiste para sobrevivir un poco más, impulsada por el cariño y la vocación hacia la educación pública. Pero la sociedad tiene que entender que la universidad debe ser autárquica, libre, gratuita y, sobre todo, respetada", concluyó Albarracín.