A LOS 47 AÑOS Y A 3 MINUTOS EL KILÓMETRO: LA EXTREMA RUTINA DEL MEJOR ARGENTINO EN LA MARATÓN DE BOSTON
El tucumano Jorge Larry logró un tiempo histórico de 2 horas y 33 minutos en una de las competencias más prestigiosas del mundo. En diálogo con No Vengan a Molestar, reveló los duros sacrificios, los madrugones y la estricta dieta que lo llevaron a la élite del running internacional.
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Correr 42 kilómetros es un desafío superlativo. Hacerlo en 2 horas y 33 minutos, a un ritmo frenético de 3 minutos y 37 segundos por kilómetro, es una proeza. Y lograrlo a los 47 años, siendo ingeniero y padre de familia, roza lo épico. Ese es el currículum actual de Jorge "El Loco" Larry, el oriundo de Concepción que cruzó la meta de la mítica Maratón de Boston convirtiéndose en el argentino con mejor rendimiento de la competencia. En su paso por No Vengan a Molestar, el atleta desgranó junto a Gustavo Cobos, Camila Carceller y Mauro Schrotlin los secretos de una disciplina de hierro.
"Cuando crucé la línea no sabía de la clasificación de ser el mejor argentino, me enteré dos días después por las redes", confesó Jorge, aún asimilando el impacto. Sin embargo, detrás de ese número hay una maquinaria humana que no se detiene. "Para preparar la maratón sumo un volumen de entre 120 y 150 kilómetros por semana. Trato de entrenar los siete días, haciendo varios días doble turno. Es levantarte a las 5:30 de la mañana, correr, ir a trabajar, volver, y salir a correr de nuevo. A las 10 de la noche ya estoy acostándome", detalló.
El cuerpo a los 47 años no perdona como a los 20, y Jorge lo sabe. "A veces me levanto y siento alfileres en los tobillos. Físicamente, a los 20 tenés ventajas, tu cuerpo está nuevito. Pero a mi edad tenés un poco más de madurez para darte cuenta de que algunas cosas no se consiguen de manera inmediata", reflexionó. Ese nivel de exigencia lo ha obligado a renunciar a gran parte de su vida social.
Ante la pregunta sobre qué sacrificó, su respuesta fue contundente: "Muchísimas cosas. Te cuesta cuando tenés juntadas de amigos y te dicen 'tenemos un asadito'. Sabés que te va a llevar tiempo, te vas a copar con una cervecita y después la entrenada no va a salir. Un cumpleaños del que te vas antes, el partido de fútbol, de pádel... hoy sacrifico muchas juntadas sociales".
La dieta es el otro pilar innegociable de su éxito. "A los 47 años, para correr como quiero correr, necesitás una dieta bastante estricta. Mucha proteína: pollo, pescado, lentejas. Mucha verdura, y antes de las competencias, cargas de carbohidratos. No como nada frito ni tomo gaseosas", sentenció. Jorge demuestra que llegar a correr una "Major" (las seis maratones más importantes del mundo) no es cuestión de suerte, sino de una negociación diaria donde la voluntad siempre le gana al cansancio.
