El teléfono te miente: por qué no hay que fiarse de la app del clima y cómo leer bien un pronóstico
Todos miramos el clima en el teléfono antes de salir. El problema es que esa app suele equivocarse más de lo que parece. Jorge Noriega, meteorólogo tucumano, explicó en No Vengan a Molestar el 16 de julio de 2025 qué significa realmente un porcentaje de probabilidad de lluvia y dónde buscar información confiable.
15 vistas

Hay un hábito que casi todos tenemos: antes de salir, mirar el pronóstico en el teléfono. El problema, según Jorge Noriega, meteorólogo tucumano, es que esa consulta suele darnos una falsa certeza. "Si vos vas llevando un registro de lo que te dice el teléfono diez días antes y después lo comparás cuando se produce el evento, vas a ver que todo lo que te dijo está mal porque se basa en estadísticas", explicó durante su visita al programa No Vengan a Molestar el 16 de julio de 2025.
Las apps del celular toman datos de modelos meteorológicos globales sin el análisis humano que transforma esos datos en un pronóstico confiable. El resultado es un número que parece preciso pero que pocas veces lo es. La alternativa que recomienda Noriega es la página del Servicio Meteorológico Nacional, que tiene además una aplicación llamada Pronósticos y Tiempo.
A diferencia de las apps comerciales, el SMN trabaja con dos modelos meteorológicos propios que son analizados por un equipo de profesionales antes de emitir cualquier pronóstico. "No es que lo larga la computadora y te dio el dato. Lo analiza el humano, llegan a conclusiones y de ahí sale el número", explicó.
Esa diferencia es fundamental: el criterio técnico de una persona que conoce el territorio y sus particularidades no puede reemplazarse con un algoritmo. Sobre los porcentajes de probabilidad, Noriega fue claro: no significan que va a llover ese porcentaje del día ni que va a caer esa cantidad de agua.
Significan que existe esa probabilidad de que ocurra precipitación en algún momento dentro del período indicado. La atmósfera está en constante movimiento, la temperatura, la presión y los vientos cambian todo el tiempo, y por eso ningún pronóstico puede dar certezas sino probabilidades.
Un 40% no es poco ni mucho: es una señal de que conviene tener en cuenta la posibilidad pero no suspender planes por ella. Un 80% ya es otra cosa. Aprender a leer esa diferencia, dice Noriega, es lo que permite tomar mejores decisiones sin dejarse llevar por el alarmismo ni ignorar alertas reales. Para las alertas oficiales, el SMN usa un sistema de colores que va del verde al rojo y que tiene apenas cinco años de vigencia en el país. Todavía hay mucho camino para que la gente aprenda a respetarlas, pero son la herramienta más confiable disponible hoy.
