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"Están jugando con mi vida": El desesperado reclamo de Josefina Bonocore ante la desidia de su obra social

La investigadora tucumana denunció que Unión Personal (UPCN) incumple fallos judiciales y le frena la entrega de su medicación oncológica. El laberinto burocrático y la cruda realidad de sostener una familia en pleno tratamiento.

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La crudeza de la realidad social y de la salud en este invierno de 2026 golpeó de frente al estudio del stream con el estremecedor testimonio de Josefina Bonocore. Investigadora local y madre de tres hijos, Josefina visibilizó el perverso laberinto burocrático en el que quedó atrapada tras ser diagnosticada con cáncer. A pesar de contar con una medida cautelar y dos fallos de la Justicia a su favor, su obra social, Unión Personal (UPCN), mantiene una postura reticente y le frena de manera sistemática los fármacos indispensables para frenar el avance de la enfermedad.

"Mañana (por hoy) me toca comenzar con la nueva caja de medicación y volverme a inyectar y no la tengo; me volvieron a responder solicitando nueva documentación con exámenes que ya se los hemos presentado una y otra vez con nueva burocracia, una lista tan larga que cuando se la presenté a mi oncólogo me dijo 'están jugando, están jugando con tu vida y conmigo, que tengo millones de pacientes y no puedo estar haciendo historias clínicas cada 15 días'", relató.

La táctica de desgaste por parte de la prestataria médica no se limita al papeleo infinito, sino que esconde una política de recortes económicos sobre los tratamientos de alta complejidad, llegando al extremo de presionar a los profesionales de la salud para abaratar costos a expensas de la supervivencia de los afiliados. "Se han contactado con mi oncólogo para decirle que no me solicite el Ribociclip, que esta medicación no la están dando ellos porque están tratando de evitar las medicaciones costosas, quieren que vos adaptes tu tratamiento a lo más barato o genérico que tienen ellos; ayer mi oncólogo les respondió que le parece ya una total falta de respeto hacia mí, hacia él y hacia todas las personas a las que les están haciendo esta misma metodología de cansarlos para no brindar un tratamiento o una cirugía", denunció Bonocore.

El impacto de este abandono institucional es inmediato y coloca a la paciente en una situación de vulnerabilidad extrema, donde cada día de demora representa un peligro directo para su integridad física. "Si no puedo iniciar el tratamiento con esta medicación que no me están dando, está en riesgo mi vida, corro muchas posibilidades de que vuelva la enfermedad; yo me hice una tomografía por el sector público que tardó casi 35 días en darme el resultado porque mi obra social no me la podía cubrir y era mucho dinero que en ese momento no tenía, y salió que mis órganos al menos todavía están bien, por eso es tan importante seguir el tratamiento para que esto siga así, pero ya no sé qué medidas utilizar contra la obra social para que entiendan", detalló.

Para colmo, la asfixia económica que sufre el sector científico agrava la situación familiar de Josefina, quien debe hacer milagros para costear la subsistencia diaria y el cuidado de sus niños mientras batalla contra el cáncer en un contexto inflacionario asfixiante. "La ayuda del Estado no te la dan porque al tener obra social quedás entrampada en el medio, y la medicación la estoy teniendo gracias a que la gente se comunicó conmigo por los medios y me envía cajas de familiares que cambiaron de tratamiento o lamentablemente han fallecido; yo uso esa medicación al borde de vencerse o vencida porque es lo que tengo y no puedo esperar", sintetizó la científica, agregando el drama de su economía hogareña: "Nuestro sueldo es de un millón de pesos y chirolas, cuando yo tengo tres hijos chiquitos, uno con discapacidad, a mí lamentablemente el sueldo me dura un día, por eso no puedo ni pensar en comprarme la medicación por afuera, nos están sometiendo a una situación de pobreza porque realmente me siento pobre".