"En Argentina no valoran nada la ciencia": Josefina Bonocore alertó sobre el éxodo y la parálisis de los laboratorios locales
En una charla en No Vengan a Molestar, la investigadora del PROIMI describió el feroz ajuste que sufre el CONICET. La fuga de cerebros hacia el exterior, el limbo de los becarios y el fin de los proyectos científicos en el norte.
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Josefina Bonocore, especialista en el control biológico de plagas en el PROIMI, utilizó su propio calvario laboral como una radiografía de la parálisis presupuestaria que sufren los organismos estatales de investigación bajo la actual gestión de gobierno. "Ya venimos hace años en realidad con recortes de presupuesto, todas las convocatorias a proyectos se anularon, postergaban la fecha una y otra vez hasta que las terminaron de dar de baja; yo como investigadora concursé en el año 2021 y terminé ingresando al sistema recién en octubre del año pasado luego de cuatro años de haber concursado, porque cuando entró el nuevo gobierno quedaron paralizados todos los ingresos a carrera", explicó la docente tucumana.
Esta parálisis administrativa y la falta de horizontes económicos destruyeron las estructuras de los equipos de investigación locales, forzando a los jóvenes profesionales y a los científicos experimentados a abandonar los laboratorios de San Miguel de Tucumán ante la falta de sustento mínimo.
"Lamentablemente me quedé sin equipo de trabajo porque el único becario que había, al ver las situaciones a las que estamos expuestos, renunció, las pasantes no quisieron renovar y mi director se jubila y se quiere ir, todos se quieren ir porque ven que acá no valoran nada; tengo colegas que se han ido a otros países con su familia, de hecho estaban haciéndole un reportaje a una compañera que se fue a Kansas porque no quieren estar en la Argentina", relató Bonocore, exponiendo el drama de una fuga de cerebros silenciosa que vacía los centros de desarrollo del norte argentino.
Para ingresar y sostenerse dentro del CONICET se requiere un nivel de formación, puntaje académico y sacrificio personal que contrasta de manera violenta con el destrato institucional y la precarización contractual que reciben los investigadores en la actualidad. "Hice seis años ad honorem porque estaba segura de que lo que quería era la investigación, trabajé de manera gratuita hasta que logré conseguir mi beca doctoral, después hice el postdoctorado, dos diplomaturas y vengo focalizándome mucho en lo que me gusta, que son los insectos y el control de plagas", remarcó Josefina.
Y añadió: "A los becarios, al no estar en blanco, les dan un estipendio que no es un sueldo real y ahora los dejan sin cobrar nada hasta que en algún momento salga su ingreso, y no se puede hacer ese corte en el medio sabiendo que te pueden dejar esperando tres o cuatro años".
Finalmente, la científica enfatizó que la destrucción del sistema científico no es un problema corporativo de los investigadores, sino una pérdida irreparable para toda la sociedad civil y los sectores productivos que se beneficiaban de los desarrollos nacionales.
"Veníamos haciendo liberaciones a campo a través de un convenio con la provincia de San Juan y muchos trabajos valiosos, pero la Argentina ahora está más pobre y no se puede hacer demasiado; es muy injusto lo que están haciendo de no darnos recursos, dejarnos sin proyectos y quitarnos la obra social, por eso está corriendo un petitorio para solicitar que el CONICET se haga cargo de sus empleados y nos dé una cobertura médica digna a todos, porque nos está dejando a nuestra suerte", concluyó Bonocore.
