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¿QUÉ HACE LA GENTE SANA PARA ESTAR BIEN? LOS SECRETOS DE LA PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL

La licenciada Josefina Caparros presentó en el programa un enfoque que rompe con la tradición de estudiar solo la enfermedad. "Es la última fuerza en psicología y busca entender los indicadores de bienestar", explicó.

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Históricamente, la medicina y la psicología se han centrado en el estudio de la patología para intentar devolver la salud a los pacientes. Sin embargo, una corriente emergente busca dar vuelta la tónica: entender qué hábitos y pensamientos mantienen equilibradas a las personas que se sienten bien.

En su visita a No Vengan a Molestar, la licenciada en psicología Josefina Caparros explicó las bases de la terapia transpersonal, una disciplina que integra las corrientes tradicionales pero suma la dimensión espiritual y el vínculo con lo colectivo.

"La psicología transpersonal engloba todas las otras corrientes. Es la última fuerza y no contradice a las demás, sino que las va sumando", introdujo la especialista. Según Caparros, el gran cambio de paradigma radica en el objeto de estudio: "Lo que venimos haciendo en la investigación es estudiar la enfermedad, pero la psicología transpersonal empieza a estudiar a las personas sanas. ¿Qué hace la gente para sentirse bien? Eso es nuevo y es revolucionario".

Este enfoque busca identificar indicadores de alegría, relajación y descanso como herramientas preventivas. La licenciada destacó que este modelo no ignora el dolor, sino que propone una conexión profunda entre mente y cuerpo.

"Nosotros sumamos la conexión mente-cuerpo que la medicina ahora también va orientando. Estudiamos el estrés como un fenómeno de toda la vida, pero analizamos cómo esa ansiedad afecta de manera inespecífica al organismo", detalló.

En este sentido, la espiritualidad —entendida más allá de lo religioso— aparece como un factor clave de resiliencia: "Es un afrontamiento a la ansiedad si tenemos una vida espiritual, que es creerse que uno forma parte de algo más, de algo superior, y sobre todo una conexión con el otro".

Finalmente, Caparros remarcó que el espacio de terapia hoy se ha transformado en un lugar de "higiene mental" necesario ante el vacío existencial que genera la vida moderna. "Hacemos preguntas sobre el sentido de la vida: ¿Qué voy a hacer con mi vida? ¿Estos vínculos me hacen bien? La pausa real es dejar el celular y hacerse esas preguntas que, cuando aparece la angustia, uno evita volviendo a agarrar el teléfono", sentenció, invitando a la audiencia a cultivar "lo nutritivo" de los encuentros cara a cara.