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La trampa del multitasking: “El cerebro no está diseñado para hacer muchas cosas a la vez”

La Lic. Josefina Caparros advirtió sobre el impacto del estrés crónico y cómo la sobrecarga laboral se "pega" en el cuerpo. El estómago, el "segundo cerebro" que reacciona a las emociones.

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En una sociedad que premia la hiperproductividad y la capacidad de realizar múltiples tareas en simultáneo, la salud mental está empezando a pasar facturas costosas. El "multitasking", lejos de ser una virtud profesional, fue señalado como uno de los principales estresores modernos durante la entrevista a la psicóloga Josefina Caparros en No Vengan a Molestar.

La especialista advirtió que intentar cumplir con todo no solo es ineficiente, sino que provoca una ruptura en el equilibrio fisiológico del organismo. "El multitasking está mal. No está diseñado el cerebro para eso", sentenció Caparros de forma tajante.

"Cuando uno se jacta de que puede hacer muchas cosas, vamos a llegar a lo que se llama el síndrome del quemado o burnout. Eso se paga caro porque requiere medicación y un cambio de estilo de vida rotundo; es preferible aprender a decir que no", recomendó. Para la licenciada, esta presión por producir nos desconecta de las señales de alarma que el cuerpo envía constantemente.

La experta explicó que esa falta de escucha se manifiesta en lo que llamó una "disociación" entre la mente y el cuerpo, donde la ansiedad encuentra su caja de resonancia en los órganos internos. "El estómago es nombrado el segundo cerebro porque tenemos una conexión totalmente fuerte. Cuando uno está nervioso o tiene un ataque de pánico, todo pasa por ahí; es una caja de resonancia de nuestras emociones", detalló.

Además del sistema gastrointestinal, Caparros señaló que el estrés crónico impacta en la piel, la postura y genera una "tensión corporal" que llega incluso hasta la planta de los pies. "La ansiedad es, en el fondo, no saber escuchar el cuerpo. Uno va acumulando y no registra que un dolor de cabeza es un aviso", explicó la profesional.

Ante este panorama, propuso recuperar la capacidad de habitar el presente sin la "hipervigilancia" que imponen las pantallas. "Estamos en un momento social que nos obliga a producir más, donde hasta el hobby tiene que ser productivo. Necesitamos romper ese bucle catastrófico y anticipatorio para volver a una vida más estable y menos acelerada", concluyó.