"LA UNIVERSIDAD DE LA CALLE": ROMERO SILVA Y EL VALOR IRREEMPLAZABLE DE BUSCAR LA NOTICIA EN EL TERRITORIO
En tiempos de "copy-paste" y primicias de redes sociales, el reconocido cronista tucumano defendió el rol del movilero. Las lecciones aprendidas de sus colegas mayores y por qué la repregunta sigue siendo el alma del oficio.
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En la era de la inmediatez digital, donde una foto enviada por WhatsApp muchas veces se publica sin filtros como si fuera una verdad absoluta, el oficio del periodista de exteriores parece estar en peligro de extinción.
Sin embargo, para José Romero Silva, uno de los cronistas más reconocidos de Tucumán, el valor de pisar el territorio sigue siendo el corazón de la profesión. Durante su paso por el estudio de No Vengan a Molestar este último miércoles, el periodista repasó sus inicios y reflexionó sobre cómo la calle forja el verdadero carácter del comunicador.
"Yo vivo el periodismo con mucha pasión. Cuando arranqué me encontraba con la necesidad de saber cómo hacer las cosas, y ese 'cómo' me lo dio justamente la universidad de la calle. Ahí aprendí exactamente todo lo que hago ahora", confesó Romero Silva.
Lejos de la soberbia, reconoció que sus mejores maestros fueron los colegas mayores que lo retaban cuando, en su afán de conseguir la primicia, no dejaba hablar a los entrevistados. "En la calle aprendí el valor de la repregunta, pero sobre todo el valor de escuchar lo que te están diciendo", sentenció.
Para el movilero, hoy en día el periodismo de escritorio debe ser complementado obligatoriamente con el contacto directo. "Toma mayor valor estar en la calle y tener buenas fuentes. Por ahí te llega un mensaje diciendo que un auto se tragó un árbol en la calle Bolívar. No podés tirar la noticia de que alguien murió chocando; tenés que llamar al comisario, chequearlo, mandar a alguien a corroborar", explicó, graficando el peligro del "teléfono descompuesto" que muchas veces inunda las redacciones.
Esta tarea, asegura, no es nada sencilla frente a una sociedad saturada y muchas veces enojada. Romero Silva relató lo difícil que es hoy llegar a un barrio inundado o sin servicios y que los vecinos confundan al periodista con el político de turno.
"La gente tiene tanta bronca que no distingue que uno le está llevando el micrófono para que hable y creen que vos sos el que les tenés que dar la solución", detalló. A pesar de los maltratos y el desgaste natural de la profesión, el mensaje de Romero Silva para las nuevas generaciones fue un llamado a la vocación pura.
A la hora de dejar un consejo para quienes quieran ser periodistas, fue contundente: "Que se enamoren. Si realmente están enamorados del periodismo, que lo hagan y lo sigan, porque solo con amor a esta actividad uno puede realmente crecer. Si no te enamorás, es un trabajito más y te vas a tu casa".
