“El humor entra como patada de allanamiento”: Juliana González y el desafío de hacer reír sin filtros
A poco más de un mes de su paso por el programa, repasamos las definiciones de la actriz y comediante tucumana. Por qué la comedia no romantiza la realidad.
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Para Juliana González, hacer reír no es un acto edulcorado ni un simple escape de los problemas. En su hilarante visita al estudio de No Vengan a Molestar a principios de abril, la actriz y docente de stand-up dejó en claro que la comedia es una herramienta cruda y directa.
Consultada sobre si el humor ayuda a romantizar las desgracias cotidianas, Juliana fue tajante: "No hay chance de que romantices nada. Sí es terapéutico, pero el humor le entra a la realidad como patada de allanamiento, como mormón al timbre".
Esa irreverencia es el motor de uno de sus proyectos más recientes: Humor Falopa. Se trata de un show desestructurado que comparte junto a los comediantes Exequiel "Pollo" Svetliza y Omar Bejar. "Buscamos replicar esa cosa de la mesa chica, de cuando te juntás con amigos y le das a la lengua sin medirte. Somos los tres potencialmente cancelables, pero al estar en vivo tratamos de surfear y ver hasta dónde llegamos", explicó sobre la dinámica de este novedoso formato que giró por los bares tucumanos.
A pesar de esa soltura, Juliana confesó que sí existen límites a la hora de buscar la carcajada. Lejos de escudarse en la libertad absoluta, la comediante reconoció que no todo es material de chiste.
"No se puede joder con todo. Si hay algo que agrede, ya no es humor. Personalmente, lo que no me causa gracia es la injusticia o el sufrimiento en el mundo; cuando se llega a niveles de humor negro muy oscuros, me irrito un poco", confesó la artista.
A su vez, habló sobre el estrés que generan las redes sociales para los creadores de contenido, negándose a convertirse en esclava del algoritmo. "Lo tomo como un divertimento, no quiero estresarme ni que me dé ansiedad. Subo videos cuando tengo ganas o para promocionar una función, pero no soy instagrammer", concluyó.
Fiel a su estilo auténtico, Juliana demuestra que el verdadero talento de un standupero reside en la observación aguda de la vida real, mucho más allá de los likes.
