"Te echaban de la carpa en pleno alargue": Leo Noli derribó los mitos sobre el trabajo de la prensa en los mundiales
En No Vengan a Molestar, el periodista desmenuzó la dura rutina laboral de las coberturas internacionales, con la tiranía del reloj de la FIFA.
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Existe una fantasía colectiva de que enviar a un periodista a cubrir un Mundial es regalarle unas vacaciones de puro disfrute y fútbol, pero la realidad económica y logística detrás de las acreditaciones suele ser demoledora para los profesionales de los medios independientes. En su paso por el programa, Leo Noli, quien cubrió los mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022, desmitificó los lujos de las coberturas y detalló las extenuantes jornadas que implican seguir el ritmo de la alta competencia.
"La verdad es que noche después del laburo no existe porque terminaba el partido y vos tenías una zona de laburo en las canchas, pero con Argentina en Qatar 2022 la mayoría de sus partidos terminaron con alargue, entonces el partido empezaba a las ocho de la noche y a las doce la carpa de prensa se cierra, se apaga internet y si no terminaste, lo siento mucho, te vas porque te saca la FIFA", gatilló el invitado.
Esa presión del reloj obliga a los cronistas a redactar a una velocidad inhumana en condiciones de extrema tensión, desarmando cualquier idea de esparcimiento en las ciudades anfitrionas. "El laburo no termina con el partido, hay que escribir la crónica, hay que enviar, hay que corregir y tenés que mandar material todo el tiempo", explicó Noli , recordando que en Qatar el traslado se volvía caótico a la medianoche.
"Para llegar de un estadio a otro sí o sí te tenías que ir trasladando en el colectivo de la FIFA que te llevaba al centro de prensa; yo siempre jodía con que en el norte argentino no hay tantas escaleras mecánicas como en ese centro de prensa inmenso, que era parte de la Biblioteca Nacional, donde subías una de las setenta escaleras mecánicas y te recibía una araña de cinco metros que le habían comprado por trillones a un artista inglés", rememoró.
Finalmente, el analista deportivo trazó un panorama sombrío pero real sobre la transformación de la industria de los medios, advirtiendo sobre la progresiva desaparición de la pluma tradicional frente al avance de los nuevos formatos digitales. "Hoy escuchaba a mi amigo Guillo Monti, mi compañero de dupla en las coberturas, y coincidimos en que la prensa escrita cada vez queda menos y hoy sería hasta una de las alhajas de la abuela, la perla que queda en el periodismo; ahora todo está en la tendencia que marca a las redes, a los influencers o a resolver todo con un video de celular, de hecho en Qatar ya se había abierto un cupo enorme para influencers o youtubers", concluyó Noli.
