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"El hincha argentino es, lejos, el más pasional de todos los que viajan": Leo Noli y la mística de la hinchada en el exterior

El reconocido cronista deportivo desmenuzó la pasión única de los fanáticos de nuestro país cuando copan las sedes mundialistas. De los abrazos con desconocidos en las frías calles de Rusia a los jeques árabes rindiéndose ante el fervor popular en Qatar.

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El avance de la Selección Argentina en este Mundial 2026 volvió a encender las calles de la provincia y a movilizar los comercios locales, demostrando que el espíritu mundialista es una marea imparable. Invitado a No Vengan a Molestar para analizar el fenómeno desde su experiencia en Rusia 2018 y Qatar 2022, el periodista Leo Noli describió cómo el hincha de nuestro país logra transformarse en un bloque pasional que altera por completo la fisonomía de las ciudades organizadoras y rompe cualquier barrera de timidez.

"Creo que el argentino es, lejos, el más pasional de todos los que viajan, el que se mueve mucho en bloque; el argentino en el mundo es como el tucumano, que adonde vas levantás una piedra y encontrás uno, entonces afuera pasa que si no te conozco, lo mismo sos mi hermano y nos vamos a hacer amigos a la fuerza", disparó.

Esa necesidad visceral de compartir la euforia y el drama genera postales que resultan inexplicables para las culturas locales, estructurando una suerte de hermandad instantánea que se sella a miles de kilómetros de casa. "Me acuerdo en Rusia, cuando hace el gol Marcos Rojo para pasar a los octavos de final, que me abracé con un tipo ahí en la cancha que nada que ver, yo a ese partido fui como hincha y pagué la entrada; a la noche, tardísimo, me lo crucé al vago caminando por la calle, y nos fundimos en un abrazo como si hubiéramos sido hermanos de toda la vida", relató.

El fervor de la marea albiceleste es tan contagioso que, según el testimonio del periodista tucumano, logra ablandar las reglas de los países más cerrados y rígidos, forzando situaciones de hospitalidad inéditas a través de la pura empatía popular. Noli graficó este impacto al relatar cómo los sectores populares y los caudillos locales en Oriente Medio terminaron rindiéndose ante la fiesta de los simpatizantes que viajaron con lo justo.

"Había una zona de viviendas sociales en la periferia de la capital de Qatar donde se fue la perrada, porque era lo más económico, y la gente se juntaba en las plazas; los tipos zonales estaban tan contentos con el fervor argentino que se acercaban y les regalaban agua o les pagaban las hamburgueseadas, era algo bastante curioso y que acá no te pasaría ni por casualidad, porque ellos estaban fascinados con cómo vivíamos el fútbol", detalló en el programa.

"El mexicano, por ejemplo, es hiper tumultuoso, hiper quilombero e hiper pintoresco por cómo se ornamenta encima, pero es muy sufrido cuando su selección pierde, se enoja y la pasa verdaderamente mal; el argentino, en cambio, sigue cantando y siempre va a alentar porque los partidos de la Selección son el fiel reflejo de lo que nos pasa a nosotros en el día a día acá en el país: pasamos del éxtasis al sufrimiento, del sufrimiento al drama del casi me muero, y del drama a volver a vivir en un segundo", concluyó Noli.