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La barra de Boca y la Guardia Imperial juntas sin que nadie se mire mal: qué es una misa ricotera

No hay colores, no hay diferencias, no hay jerarquías. Hay asado, vino, charla y música. Cristhian Sánchez y Julio Bulacio, tucumanos que recorrieron el país siguiendo al Indio Solari, lo explicaron en No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026.

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Para quien nunca estuvo cerca del mundo ricotero, la misa puede sonar a exageración. Para quien la vivió, es exactamente la palabra correcta. Cristhian Sánchez, tucumano que siguió a Los Redonditos de Ricota y al Indio Solari por todo el país durante más de dos décadas, tiene una definición que lo dice todo: "Es una celebración pagana en la que se junta gente de todos los puntos del país y que comparten sin ningún tipo de colores."

Lo explicó durante su visita al programa No Vengan a Molestar el 11 de junio de 2026. La imagen más elocuente que ofrece es la del domingo del último velorio: la barra de Boca y la Guardia Imperial de River en el mismo lugar, a la par, en el mayor de los respetos. Nadie mirando mal al otro. Compartiéndose el vaso de vino, el vaso de fernet, el asado, la charla. Preguntándose de dónde sos, de dónde venís. En ese espacio desaparecen las divisiones que afuera parecen irreconciliables.

Julio Bulacio, cofundador de Lunáticos Viajantes, empresa tucumana de turismo de eventos que nació precisamente para ir a ver al Indio, describe la misma experiencia desde otro ángulo. "Tengo amigos en Mar del Plata, en Córdoba, casi todo el país. A donde sea que vamos podemos tirar un mensaje y sabemos que ahí están los muchachos con los que comimos el asado", contó. Una red de vínculos construida show a show, viaje a viaje, que excede largamente al músico que la originó.

Lo que genera la misa ricotera tiene también una explicación sociológica que varios autores ya estudiaron. Hay libros y análisis culturales que abordan al Indio como fenómeno social, como poeta y como figura que le habló a una porción enorme de la sociedad que en los 90 se quedaba afuera de la fiesta menemista.

Esa identificación profunda con su obra es la materia prima de la que está hecha la hermandad ricotera. No es nostalgia ni fanatismo ordinario: es identidad. "Para un ricotero no hay nada mejor que otro ricotero", resumió Sánchez con una frase que, lejos de sonar a chiste, describe con precisión algo que quien lo vivió reconoce de inmediato.

Una comunidad que se encuentra en cualquier ciudad del país alrededor de los mismos códigos, las mismas canciones y el mismo sentido de pertenencia que ningún otro artista argentino logró construir de la misma manera.