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¿Por qué todo tiene que ser ya? La lección filosófica de Miriam Pernas sobre la ilusión del mundo externo

En una profunda charla sobre el desapego y el autoconocimiento, la abogada y profesora de yoga reflexionó sobre el apuro moderno. "El yoga te enseña que no sirve de nada enjuiciar al otro", aseguró.

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En una sociedad marcada por el consumismo, la inmediatez de las redes sociales y la búsqueda constante de validación externa, detenerse a pensar en el propósito de la vida parece casi un acto de rebeldía.

Durante la emisión del 13 de mayo de No Vengan a Molestar, la profesora de yoga Miriam Pernas invitó a la audiencia a correr el velo de lo cotidiano y enfrentarse a las grandes preguntas de la existencia, advirtiendo que la verdadera satisfacción nunca vendrá de afuera.

"La gente está muy acostumbrada a vivir en lo inmediato, en el mundo externo. Nosotros le llamamos a eso el 'mundo de maya'. Todo este encuentro, esta conversación, todo es una ilusión que nos lleva a experimentar para aprender, pero lo verdadero está adentro", explicó Pernas con total serenidad.

En este sentido, cuestionó duramente la urgencia con la que vivimos: "¿Por qué todo tiene que ser ya? Y encima, cuando ya lo hemos conseguido, queremos otra cosa. ¿Dónde está ese estado de contentamiento, de decir 'misión cumplida hoy'?".

Practicar yoga en profundidad, según la especialista, no se trata solo de elongar los músculos, sino de asumir la responsabilidad sobre nuestras propias emociones. "Practicar yoga es hacerse cargo de uno en muchos aspectos. Es más fácil hacerme cargo del otro y culparlo, pero en realidad, cuando encontramos graves falencias en los demás, no hacemos otra cosa más que transferir las carencias que tenemos nosotros", reflexionó la profesora.

Sobre el final de la charla, Pernas dejó un mensaje contundente para quienes se sienten agobiados por los conflictos diarios. Antes de despedirse, regaló un ejercicio mental de desapego que resonó fuerte en el estudio: "Tienen que tener presente siempre que los problemas están allá, y yo estoy acá. No es 'tengo un problema', porque no es mío, simplemente 'hay un problema'. En la medida que uno pone el problema al frente y no se lo apropia, encuentra las alternativas para solucionarlo y se daña menos", concluyó.