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APRENDER DEL ABANDONO: EL DURÍSIMO PASO DE NACHO NEME SCHEIJ POR EL ESPARTATLÓN DE GRECIA

Correr 246 kilómetros en 36 horas fue el desafío más extremo del corredor tucumano. El impacto del calor y por qué una derrota puede ser la mejor enseñanza.

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No todas las carreras terminan con una medalla en el pecho, pero algunas dejan lecciones que valen más que el oro. Durante su entrevista en No Vengan a Molestar que dio a finales del año pasado,, Ignacio Neme Scheij recordó su experiencia en el mítico Espartatlón de Grecia (el trayecto de Atenas a Esparta).

Una competencia de 246 kilómetros que exige marcas previas altísimas y una resistencia sobrehumana. "Entrenar para eso es como jugar al pádel con tus amigos gorditos y que de repente aparezca Federer y te diga 'vení a jugar a Wimbledon'", graficó con su característico humor.

Nacho relató con crudeza el momento en que el sueño griego se convirtió en una pesadilla física. "A las diez de la mañana hacían 43 grados. Empecé con vómitos y diarrea; en el kilómetro 65 yo era un cadáver al costado de la ruta con gente que no entendía mi alfabeto", recordó.

A pesar del dolor de no haber podido completar el recorrido, el corredor destacó el valor de ese "abandono": "Fue un golpe doloroso pero lleno de enseñanzas. Entendí que la ultra maratón es una droga de buen marketing, pero que requiere un respeto absoluto por la naturaleza y la preparación médica".

Lejos de rendirse, Nacho ya tiene la mirada puesta en sus próximos objetivos para 2026, incluyendo la maratón de Tokio en marzo (que corrió) y el deseo de completar el circuito de las "Majors" (las seis maratones más importantes del mundo).

Además, reveló un reto personal que entusiasma a los tucumanos: "Tengo pendiente correr de Tafí del Valle a Cafayate, hacer todo ese tirón de una sola vez. Vamos a ver si la cabeza me acompaña", concluyó, dejando en claro que para un ultra maratonista la meta siempre es el próximo kilómetro.