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Del vestuario al consultorio: lo que aprendió trabajando como nutricionista en clubes de fútbol y rugby del norte

Años en Atlético Tucumán, dos temporadas con Tarucas y actualmente en San Martín. Nicolás Ramos es uno de los nutricionistas deportivos con más experiencia en el deporte profesional del norte argentino. En No Vengan a Molestar el 20 de agosto de 2025 contó qué se aprende trabajando adentro de los vestuarios y por qué eso cambia la manera de ver la nutrición cotidiana.

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Nicolás Ramos lleva años trabajando donde pocos nutricionistas llegan: adentro de los vestuarios. Desde 2015 hasta finales de 2024 estuvo a cargo de la nutrición de Atlético Tucumán, acompañando al club en su consolidación en Primera División. Luego se sumó a Tarucas, la franquicia regional de Los Pumas 7s en el noroeste, y actualmente trabaja en San Martín de Tucumán.

Una trayectoria que lo convierte en uno de los referentes en nutrición deportiva del norte argentino, y que también le dio una perspectiva que va mucho más allá de los planes alimentarios. "La buena onda no quita lo profesional", resumió durante su visita al programa No Vengan a Molestar el 20 de agosto de 2025, describiendo cómo manejaba la relación con los jugadores: cercanía y confianza, pero con reglas claras. Si no cumplían lo acordado, lo reportaba al cuerpo técnico sin drama.

Lo que el trabajo con deportistas de élite le enseñó es que la nutrición nunca opera en el vacío. Siempre hay un individuo del otro lado con su contexto, sus excusas reales o no tanto, sus presiones y sus objetivos. "Cuánto hay de verdad y cuánto hay de excusas: no tengo tiempo, no pude, se me complicó", describió.

Con el tiempo aprendió a leer esa diferencia y a trabajar desde ahí. También aprendió que los procesos tienen altos y bajos: no siempre un control en el consultorio arroja buenos resultados, y eso no significa que el plan esté mal sino que construir un hábito lleva tiempo y requiere bancar las etapas difíciles.

La otra gran lección fue entender la diferencia entre el deportista de élite y el recreacional, algo que hoy aplica directamente en su consultorio. Las recomendaciones que circulan en redes sociales, muchas veces diseñadas para atletas de alto rendimiento, terminan siendo adoptadas por personas que van al gimnasio media hora antes de buscar a sus hijos al colegio.

"Son prestaciones y necesidades completamente distintas", señaló. Un jugador profesional tiene su día organizado en función del rendimiento físico. El resto de la gente tiene que encajar la actividad en una vida que no para. Entender esa diferencia, dice Ramos, es el primer paso para dejar de frustrarse con planes que nunca estuvieron diseñados para uno.