De los chiflidos a los "asaltos": Pedro Noli repasó los rituales urbanos que desaparecieron de los barrios
Durante su paso por el programa a fines de octubre de 2025, el escritor rememoró los particulares códigos de socialización de los niños de su generación. A través de citas directas, una mirada nostálgica sobre los cumpleaños con naranjitas y los primeros encuentros bailables.
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El escritor Pedro Noli repasó los profundos cambios culturales y metodológicos que transformaron las dinámicas de juego e interacción de las infancias actuales en comparación con las lógicas comunitarias de fines del siglo pasado.
En el marco de su entrevista brindada en octubre de 2025, el creador de "Barrio Viajantes" rescató aquellos códigos vecinales analógicos que permitían a los niños tejer redes de amistad sin intermediación de las pantallas. El realizador rememoró las tardes de juegos compartidos que se extendían por las cuadras hasta que el llamado de los adultos marcaba el final de la jornada.
La reconstrucción histórica de la obra implicó un riguroso trabajo de campo que llevó al periodista a reencontrarse con los escenarios y las familias de su niñez para desempolvar anécdotas compartidas. "Me junté con varios de mis amigos, con las madres de mis amigos; he vuelto a las casas de ellos... y empezamos a ver las fotos de los cumpleaños", relató Noli.
El autor describió con precisión el contraste estético y comercial de aquellas celebraciones infantiles: "¡Qué distintos que eran los cumpleaños! La estética de la fiestita... el mismo vasito todo el día, las mandarinas, los banderines".
Otro de los rituales generacionales fue la organización de los tradicionales "asaltos" o "americanas" de la preadolescencia, eventos bailables que funcionaban como los primeros espacios de cortejo entre los jóvenes de 12 y 13 años.
Noli recordó cómo se estructuraban de forma colectiva estas reuniones en los livings de las casas de familia de la época. "Las mujeres llevaban el plato de comida y los varones llevábamos la bebida... no había bebida alcohólica y era en la casa de alguien... dividías todas las tareas", pormenorizó el realizador sobre las dinámicas analógicas de su juventud.
Para el escritor, el valor de rescatar estos códigos radica en la pureza de las sensaciones de una etapa de la vida donde el entorno físico era el principal territorio de exploración y fantasía. Noli atribuyó la potencia de los recuerdos de la infancia a la baja saturación de estímulos artificiales que caracterizaba a su generación en los años 90. "El espacio mental, sensitivo y emotivo de uno todavía no está tan cargado de tantas cosas, entonces todo le parece nuevo, todo le parece interesante, todo le parece maravilloso, y eso es lo que intenta recrear la obra", finalizó.
