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Del caos al éxito: la accidentada expedición con la que nació "Caminantes de Montaña"

En una reveladora entrevista emitida en octubre de 2025 en el programa "No vengan a molestar", el guía Renzo Di Berto rememoró los inicios de su proyecto de ecoturismo. La increíble historia de la travesía que marcó el destino del trekking local.

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El creador del grupo de trekking local "Caminantes de Montaña", Renzo Di Berto, repasó los orígenes y las complejas peripecias que debió afrontar en sus comienzos para consolidar el ecoturismo en la provincia.

Durante su participación en el programa a mediados de octubre de 2025, el guía recordó que el proyecto se lanzó formalmente en julio de 2012 bajo el nombre de "Ren-Guille", fundado junto a su antiguo socio Guillermo. Di Berto relató que la primera travesía oficial se planificó hacia la Laguna del Tesoro, en el Parque Nacional Aconquija, movilizando a un contingente inicial que debió enfrentar condiciones climáticas extremas.

La expedición fundacional estuvo signada por una de las mayores sucesiones de imprevistos logísticos que pusieron a prueba la capacidad de supervivencia y la resiliencia de los organizadores en medio de la geografía tucumana. Di Berto detalló con humor que el baqueano que contrataron para trasladar el equipaje y las provisiones del grupo nunca se presentó en el punto de encuentro por haberse quedado alcoholizado en un festejo en Alpachiri.

"Fuimos con 33 personas... el 9 de julio de 2012, el día más frío del año... el baqueano nunca llegó con la comida, se quedó en un festival; se choreó todo, no, se quedó pasado de rosca", rememoró el invitado.

Ante la total ausencia de alimentos y de las bolsas de dormir a la intemperie, el contingente debió recurrir a la de urgencia para pasar la noche bajo un frío polar. El guía reveló un dato inédito sobre aquella extrema vivencia en los cerros concepcionenses: "Tuvimos que sacrificar dos o tres gallinas de ahí del lugar para darle de comer a la gente con la bolsa de arroz de una señora que estaba ahí... al otro día desayunamos eso porque no había más comida; en la oscuridad, con la linternita, servía un plato de comida y le pedía a Dios y a la Virgen".

A pesar de las severas dificultades que amenazaron el debut del proyecto, el artesano de la montaña analizó que aquella experiencia límite funcionó como el cimiento más sólido para la identidad de su actual empresa. Di Berto concluyó explicando que el haber resuelto de forma exitosa semejante desmadre organizativo les otorgó el respeto y la confianza de los primeros usuarios de la comunidad de aventura.

"Éramos los improvisados, pero se puede decir que eso que parecía que arrancamos con el pie izquierdo terminó siendo la base para lo que vino después, la base más fuerte de la historia", reflexionó con orgullo en 2025.