ADIÓS A LA "MESITA" Y A LA "SILLITA": EL GRAVE ERROR DE HABLARLES EN DIMINUTIVO A LOS NIÑOS
Romina Trogo advirtió sobre el impacto negativo que genera usar palabras "infantilizadas" cuando los chicos están desarrollando el lenguaje. La importancia de la participación familiar en la terapia.
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Casi por instinto cultural, los adultos tienden a agudizar la voz y abusar de los diminutivos cuando se dirigen a un niño que recién empieza a pronunciar sus primeras palabras. Lo que parece un gesto inofensivo de ternura, en realidad puede convertirse en un gran obstáculo para su desarrollo fonético.
La fonoaudióloga Romina Trogo aprovechó su paso por No Vengan a Molestar en diciembre del año pasado, para advertir sobre esta costumbre, especialmente perjudicial para aquellos niños que ya presentan retrasos o dificultades motrices en el habla.
"Siempre sugerimos no hablar ni 'en grande' ni 'en chiquito', no hablar en diminutivo porque se debe configurar la palabra tal cual es", explicó Trogo. "A veces el adulto dice 'mesita', 'sillita' o 'camperita', y lo que no se da cuenta es que no solo está usando una palabra que no es la real, sino que encima la está haciendo más larga y difícil de pronunciar. Estamos complicándole la existencia al niño".
La recomendación central de la profesional es que el vocabulario que se le ofrezca al infante sea siempre concreto. "La idea es que se utilicen palabras realmente funcionales, que sirvan tanto adentro de la casa como afuera. Nosotros no vamos a enseñarle 'sillita', vamos a enseñarle 'silla'. Papá y mamá siempre le van a entender cualquier balbuceo, pero sacando de ese entorno, el niño tiene una vida social en la escuela donde necesita palabras claras para no frustrarse", detalló.
En esa misma línea, Trogo destacó que el avance del niño no depende únicamente de la hora que pasa en el consultorio, sino del trabajo 24/7 en el hogar. "En Estados Unidos, de donde vienen estos abordajes terapéuticos, los papás son parte de la terapia en la casa. Acá en Argentina cuesta un poco más, pero la clave es crear una red de apoyo real entre padres, terapeutas y la escuela. Ningún abordaje es mágico, todo requiere sistematización, amor y persistencia de toda la familia", finalizó.
