"El afuera está muy hostil": el desafío del Gymnasium para consolidar las aulas como espacios seguros
Durante su paso por el programa, el director Salomón Yatzkaier reflexionó sobre el rol de la escuela frente al avance de los discursos de odio. A través de citas textuales, el recuerdo permanente a Matías Albornoz Piccinetti y la estrategia pedagógica para contener a los adolescentes.
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El director del Gymnasium, Salomón Yatzkaier, analizó los complejos desafíos sociales y de convivencia que afrontan los establecimientos públicos en un contexto de creciente crispación y violencia en los entornos urbanos. En diálogo con el programa en nuestra última emisión, el directivo advirtió que las instituciones escolares no pueden permanecer ajenas al clima de beligerancia que circunda en las plataformas digitales y los discursos públicos.
Ante esta realidad, el profesional argumentó que la meta prioritaria de su equipo de trabajo es blindar el espacio áulico para transformarlo en un territorio de contención y paz. El abordaje institucional contra la agresión tiene un trasfondo muy profundo en el colegio, directamente ligado al doloroso recuerdo de Matías Albornoz Piccinetti, el alumno de la institución que fue asesinado en la vía pública años atrás.
Yatzkaier detalló cómo la propia comunidad estudiantil logró canalizar la tragedia hacia una bandera de paz que se mantiene activa: "Los chicos han podido transformar esa situación y trasladarla al colegio, y sobre todo a los más chicos, a una mirada de no violencia, de amor y de no venganza... se hace un trabajo muy fuerte para sostener esos valores". Para el conductor del Gymnasium, la escuela moderna debe redefinir sus prioridades institucionales, entendiendo que el resguardo emocional de los adolescentes es una urgencia de época que antecede a las exigencias académicas tradicionales.
"La escuela hoy tiene una mayor necesidad de contener que hace décadas... hoy por hoy no puede correrse del lugar de contención para los chicos", enfatizó el docente. Asimismo, diagnosticó con severidad el panorama social que rodea a las infancias: "El afuera está muy hostil... la juventud y la adolescencia están muy atravesadas por la violencia".
Hacia el cierre de la entrevista, Yatzkaier defendió el valor del establecimiento como un santuario cívico donde los estudiantes puedan experimentar formas de socialización saludables, lejos de las hostilidades del entorno. El directivo concluyó apostando a que el paso por las aulas deje una huella de felicidad imborrable en las trayectorias personales de los egresados. "La propuesta nuestra es tratar de que la escuela sea un lugar seguro, de resguardo... un lugar en donde ellos puedan hacer, aunque sea por algunas horas al día, un paréntesis de todo lo que pasa en el afuera", finalizó.
