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El paladar tucumano bajo la lupa: por qué nos cuesta tanto identificar un café de buena calidad

En una entrevista emitida originalmente en octubre de 2025 en el programa "No vengan a molestar", el especialista Sixto Villafañe analizó los hábitos de consumo locales. Con testimonios directos, las razones de por qué el cliente confunde el tueste con el sabor quemado.

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Sixto Villafañe, que se especializó en café tras su trabajo en bares de Tucumán, analizó las particulares conductas y exigencias que caracterizan al consumidor de la provincia al momento de evaluar el café en los bares tradicionales.

En diálogo con el programa a fines de octubre de 2025, el especialista —quien prefiere definirse como un apasionado de la gastronomía por herencia familiar— advirtió que el paladar local adolece de una falta de educación técnica. Según su mirada, la falta de información provoca que los tucumanos confundan los atributos de un tueste intenso con defectos en la elaboración de la infusión.

El experto relató las constantes contradicciones y malos entendidos que se registran de forma cotidiana en las barras comerciales cuando se introducen variedades de granos seleccionados o métodos de filtrado modernos. "Muchas veces me pasa en la cafetería que no saben mucho acerca del tema, pero saben bien qué es lo que les gusta; pero muchas veces no saben transmitirlo", explicó Villafañe. El invitado describió que es muy habitual que un cliente pida un café con leche y al recibir uno de cuerpo robusto exclame: "Este café está quemado", desconociendo las características del tueste.

De igual manera, el especialista describió el fenómeno inverso que experimentan los consumidores locales cuando se enfrentan por primera vez a un café de especialidad de origen centroamericano, cuya ligereza es interpretada erróneamente como una falla técnica del operario.

"Un café de especialidad que es bastante suave, lavado, de tueste claro... dicen que está aguado, que está mal hecho; pero sin saber de que por más cargado que lo saque, no va a ser ácido, no va a ser amargo, pero la cafeína está", argumentó Villafañe en los estudios de streaming.

Hacia el cierre de este bloque, el entrevistado analizó que en la gastronomía comercial el operario se ve obligado a ceder ante los caprichos del público masivo para evitar devoluciones en los pedidos, sacrificando los parámetros de calidad del producto.

Villafañe concluyó que el viejo Cafetero tucumano exige que el pocillo hierva a temperaturas extremas que destruyen las propiedades de la bebida. "Piden el café bien caliente y ahí se quejan de que está frío cuando se lo servís a 75 grados... el cafetero en Tucumán va, se pide un pocillo y quiere que lo queme", finalizó.