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23 años, dos universidades públicas tucumanas y una empresa propia: la historia de Guillermina y Nacho

Se conocieron en el secundario, estudiaron ingeniería informática y programación en la UNT y la UTN, y hace dos años fundaron Alternate Software, una empresa que desarrolla sistemas para pymes tucumanas. Yalanola, la app de figuritas que se volvió viral, es su proyecto más conocido, pero no el único

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Guillermina Carrasco Suárez cursa el último año de Ingeniería Informática en la Universidad Nacional de Tucumán. Ignacio Iriarte se recibió de programador en la Universidad Tecnológica Nacional. Se conocieron en el secundario, y hace dos años decidieron convertir lo que ya hacían de manera informal —desarrollar sistemas para negocios locales— en una empresa: Alternate Software.

"Venimos trabajando con negocios de Tucumán haciéndoles sistemas y eso nos permitió llevar adelante proyectos más grandes", contó Guillermina en su visita al programa No Vengan a Molestar.

La división de roles es clara y complementaria. Guillermina se encarga de la visión, la arquitectura de los proyectos y la cara visible ante los clientes. Nacho es el soporte técnico, el que ejecuta. "Yo hablo mucho, él habla menos, pero él hace mucho", resumió ella con humor.

El mayor desafío que ambos reconocen no fue técnico sino comercial: "Lo más difícil, sin duda, es hablar y vender, e intentar que confíen en nosotros", admitió Nacho. Una barrera que fueron derribando proyecto a proyecto, con clientes que los recomiendan y un portafolio que habla por sí solo.

Su producto más consolidado antes de Yalanola es un sistema de stock y ventas modular, adaptable a librerías, kioscos o tiendas de ropa, que comercializan con un modelo de suscripción mensual accesible. "No cobramos el desarrollo. Lo que hacemos es cobrar como si fuera una aplicación ya hecha, con mantenimiento mensual", explicó Guillermina.

Un modelo pensado para la realidad económica argentina, donde pagar un software a medida de una sola vez resulta inaccesible para la mayoría de las pymes. El mensaje que Nacho le daría a cualquier joven programador tucumano que duda en lanzarse es directo: "No hay que esperar que te contraten. Hacé tus propios proyectos, ponelos en tu portafolio y compartílos, porque es la única manera de demostrar lo que sabés."